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¿Puede Dios Encontrar Fruto Espiritual en Tu Vida?

Cuando Jesús regrese por nosotros, ¿encontrará fruto espiritual en nuestras vidas? El verdadero fruto espiritual comienza en tu corazón como el fruto del Espíritu.
El fruto es el resultado directo de lo que controla nuestros corazones (Mateo 15:19). Un cristiano fructífero producirá buenos resultados: “El fruto del justo es árbol de vida” (Proverbios 11:30).
En el Antiguo Testamento, tanto la vid como la higuera se usan habitualmente como metáforas para describir el estado de los israelitas ante Dios. Cuando dan buen fruto, todo está bien; pero cuando no producen fruto, el pueblo de Dios se ha descarriado.
En el capítulo 11 de Marcos, cuando Jesús observó el vacío total que se representaba en las actividades religiosas de ese tiempo, las palabras del profeta Miqueas pueden haber venido a Su mente:
¡Ay de mí!, porque soy como los recogedores de frutos de verano, como los rebuscadores en la vendimia. No hay racimo de uvas que comer, ni higo temprano que tanto deseo.
─ Miqueas 7:1
Jesús usó la higuera para demostrar el juicio que estaba a punto de caer sobre Jerusalén. Jesús había venido al centro de la vida religiosa de los judíos buscando vidas fructíferas llenas de oración y no había encontrado ninguna de las dos cosas.
La higuera estéril simbolizaba un legalismo ceremonial y religioso que pretendía satisfacer el corazón que deseaba agradar a Dios, pero cuando la gente se comprometió con tal religión, Jesús mostró que Dios no estaba complacido con ellos.
¿Cómo prestamos atención a la advertencia de la higuera seca?
¿La advertencia del legalismo religioso tiene algún significado para nosotros, que vivimos tan lejos de las higueras y los templos? ¡Sí! El desafío de dar buen fruto también es para nosotros.
Sin embargo, también debemos tener cuidado de no confundir las prácticas religiosas con el verdadero fruto. El pueblo de Dios siempre está en peligro de que un legalismo vacío reemplace una relación vibrante con el Señor Jesús.
Él corta de Mí toda rama que no produce fruto y poda las ramas que sí dan fruto, para que den aún más ... Ciertamente, Yo soy la vid; ustedes son las ramas. Los que permanecen en Mí y Yo en ellos producirán mucho fruto porque, separados de Mí, no pueden hacer nada.
─ Juan 15:2,5
Permanece humildemente conectado con Jesús, nuestra Vid, y Su Espíritu hará crecer en ti el mismo fruto que Él está buscando.
Dios es glorificado a través de nuestro fruto espiritual
El deseo de Dios es transformarnos a la imagen de Cristo (Romanos 8:29) y hacernos lo más fructíferos posible. En nuestra obediencia a Él, queremos caracterizarnos por las buenas obras (Efesios 2:10; Tito 2:7; Col. 1:10), la humildad (Efesios 4:2; Tito 3:2) y el perdón (Efesios 4: 32; Col. 3:13).
Debemos estar siempre preparados a dar cuenta de la esperanza que tenemos en Cristo (1 Pedro 3:15), y desear ser la “buena tierra” de la que habló Jesús en la parábola del sembrador en Mateo 13:3–9.
Así brille la luz de ustedes delante de los hombres, para que vean sus buenas acciones y glorifiquen a su Padre que está en los cielos.
─ Mateo 5:16
El resultado de ser espiritualmente fructífero es que Dios es glorificado, predicamos el evangelio de Cristo y otros llegan a conocer a Jesús; este es el mejor fruto de un hijo de Dios (Hechos 20:26,27; Marcos 16:15).
Es por la gracia de Dios y nuestra continua permanencia en Cristo que producimos buen fruto (Juan 15:4,5). El fruto es bueno porque Dios es bueno y le damos toda la gloria por ello (Filipenses 1:11). Amén.
2 Corintios 5:7 ─ Porque por fe andamos, no por vista.
El Fruto del Espíritu en la Vida Cristiana
¿Qué es el fruto espiritual? El fruto del Espíritu es el resultado de la madurez espiritual y de vivir conforme a la voluntad de Dios. Refleja la obra transformadora del Espíritu Santo en la vida del cristiano.
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